He oído a muchas personas decir que el sentido de la biblia, todos los libros que la componen, las profecías, los poemas apuntan a la persona de Jesucristo, y a éste glorificado en vida, muerte y resurrección. Cristo llena todas las páginas de la biblia en forma explícita e implícita para demostrar Su eterno poder de una forma sutil, por medio de palabras.
Las palabras cobran sentido no cuando se admiran literariamente, sino cuando se absorven en las vidas de los lectores, se creen y se viven. Dentro de estas palabras se encuentra una nueva creación D.C.
La iglesia es vista como un cuerpo, como una representante y una novia. Si se pudiera establecer un orden temporal, Cristo se hace hombre, vive como hombre, sufre como hombre, muere como hombre y es resucitado por Dios para demostrar que era más que un mero hombre. Era hombre y era Dios.
Una de las tantas implicancias de su vida y muerte fue el nacimiento de un movimiento revolucionario de amor denominado la iglesia. Ekklesia.
Un verdadero cristiano debiera estar seguro de quién es, y por ende de su posición en el mundo. Un poco de la paradoja de estar en el mundo pero no ser del mundo.
''¿Quién es la iglesia? Nosotros'' dicen muchos predicadores.
''¿Qué es la iglesia? Un cuerpo''. Una unidad armónicamente unida que tiene un propósito dentro del contexto global a través de la historia.
''¿Qué es la iglesia para Cristo? Su novia''.
Un misterio que no cabe en nuestras cabezas es cuando la Biblia nos identifica como una nueva creación individualmente primero y luego colectivamente. Salvación personal y salvación colectiva en forma de un cuerpo indivisible, la iglesia.
¿Para Cristo somos su novia? Quiizás nunca comprendamos esto. Es un misterio hermoso.
Pero mientras estemos con vida nuestro propósito debe ser embellecer la novia de Cristo para Aquel día.
Cuando alguien busca apartar tiempo para Dios, hablar con El, amarlo... comienza silenciosamente un admirable trabajo de belleza en la novia de Cristo delante de Dios.
La belleza colectiva en forma de iglesia no puede determinarse si no comienza desde el corazón de cada parte del Cuerpo. Al final, la belleza de la iglesia es como un reflejo de la pureza individual, la cual Dios va articulando por medio de la comunicación, la benignidad y el perdón.
La esencia de Dios es la belleza. Él anhela belleza y pureza.
¡Cristo viene!
Selfless Love