6.12.11

Lo que al mundo le cuesta tanto comprender...

Hace 7 años leí un libro que recuerdo poquísimo de su contenido. Cerca de 300 páginas llenas de reflexiones y exégesis pero con un acierto sumamente milimétrico. Nunca olvidaré, a mi juicio, la mejor ejemplificación que he leído acerca de la gracia.
Por eso seguimos vivos...

Imaginemos que tienes un hijo de 6 años a quien tú amas profundamente. Trágicamente un día te encuentras con que tu hijo fue horriblemente asesinado. Después de una larga búsqueda, los investigadores encuentran al asesino. Tú tienes que decidir.
Si usaras todos los medios que tienes en tu poder para matar al asesino por su crimen, eso sería venganza.
Sin embargo, si quedaras conforme esperando que las autoridades legales tomaran el caso en sus manos para ejecutar sobre el asesino lo que sería apropiado – un juicio justo, una petición de culpabilidad y la pena capital – eso sería justicia.
Pero si tú decides olvidar lo cometido por el asesino, perdonándolo completamente, lo invitas a vivir a tu casa y lo adoptas como tu hijo, eso es la Gracia.

Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.
Efesios 1:5

24.10.11

El reino de los insuficientes

Había una vez un rey... que sigue siendo rey...

Querámoslo o no cada uno de nosotros pertenece a algo mayor. Muchos lo llaman realidad, otros lo comprenden mejor en base a una cultura, otros en base a un paradigma macro. Existen muchas formas de establecer diferenciaciones en nuestro mundo; algo así como cosmovisiones. Ahora, creo que nunca comprendí bien esto hasta hace un par de días atrás cuando puedo decir que he comenzado a comprender vagamente el concepto de Reino, más específicamente cuando hablo sobre el reino de Dios.
Muchos que lean la Biblia sabrán que el concepto de Reino se introduce hace miles de años pero quien lo cristalizó en la historia fue el propio Jesucristo. ''Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia...'' es un pasaje que muchos de nosotros usamos para enfocar nuestras vidas y para hacer una proclama de compromiso con Dios, lo cual me parece genial. Pero adentrándose en la esfera espiritual, el punto de vista de Dios es sinceramente tremendo.
En ciertas situaciones se pueden dar muchas vueltas pero en cuanto a Reino se trata se puede simplificar esto en un gobierno. El reino de Dios se refiere a un gobierno establecido por Dios que no pertenece a este mundo. Eso ya demarca una diferenciación brutal. Palabras simples.
Dios es omnipresente. Está en todas partes.
Dios es Dios de los cielos. Dios tiene su morada, por así decirlo, en los cielos, desde donde controla el universo sin faltar ni un sólo detalle de lo que se mueva o mute.
Dios tiene un Reino. Dios es Rey.
Dios decide establecer colaboradores en Su Reino.
Los colaboradores deciden tomar el camino del Reino de Dios o el Reino masivo.
El camino de Dios implica olvidarse de uno mismo un día tras otro.

Durante toda la historia de la humanidad, Dios ha querido establecer su Reino en la tierra. Todo parte con Adán y Eva, seres creados a imagen de Dios, luego continúa con el agravio esencial y lo que se conoce como La caída, y desde entonces... desde aquel día hasta hoy, 2011, Dios se encuentra trabajando en el establecimiento de Su Reino.
Lo que queda implícito es que existe otro reino. Un reino totalmente prometedor, donde uno es príncipe de lo que se venga en gana, y donde el servidor es uno y muchas veces el señor también es uno. Mi esfuerzo es para mí y los beneficios son personales, es decir, la autoridad, quien decide soy yo y el resultado del trabajo lo recibe uno. Como no queda muy clara la posición de rey, no hay un rey como tal. Cada uno se sirve a su antojo. No hay autoridad real. ¿El resultado más trágico? La mediocridad.
En el reino de Dios la situación es totalmente contraria; es una historia diferente que algunos encuentran absurda porque el Rey... es invisible. Más encima, murió y dice que vendrá. La única arma es la Fe. Pero el principal problema que tiene muchas personas no es lo invisible o el porvenir o la insuficiencia de argumentos... es la dificultad que tienen para someterse a una autoridad. Nadie quiere ser gobernado. Nadie. Desde muy pequeños tenemos una tendencia a tener nuestras reglas y hacer lo que queramos. Inclusive desde antes que seamos conscientes de nuestra propia existencia.
El Reino de Dios demanda, sin opción, a reconocer que Dios es quien gobierna y quien tiene el control de toda circunstancia que aparece en la vida.
Para algunos sencillamente el otro reino no es suficiente. Pueden ser años o décadas de búsqueda de sentido, conexión intrapersonal o meditación trascendental pero no se trata de uno mismo. Jamás se ha tratado de uno mismo. Algunos deciden vivir para arriba; la tierra y lo que el mundo ofrece simplemente no es suficiente y los cielos se convierten en la meta. El reino está arriba.

Aquellos que dicen vivir para Dios, amarlo, servir en una iglesia, dedicar tiempo en su obra, deben imperiosamente comenzar reconociendo que no viven para sí mismos, que no viven para sus amistades y los deleites que ello conlleva, que no viven para tener un buen status socio-económico que los lleve a depender más de las probabilidades que de la Fe. Aquellos que aman verdaderamente a Dios saben y viven como pequeños en un Reino espectacularmente más grande que todos. Ahora que lo escribo pareciera un cuento de fantasía, al más puro estilo de Tolkien o Lewis. Pero es la Biblia. Es la historia y la realidad del Reino de Dios.
Quiero vivir en ese reino que aún no veo, ni palpo con mis manos pero sé que pronto será más impresionante de lo que puedo soñar.
No hay reino como el de Dios...

''Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre...''
Daniel 2:44


20.10.11

La Justicia dividida por la Gracia

Mucho tiempo sin parar aquí. Seguramente el ritmo de vida y circunstancias diversas hacen que el tiempo parezca escurrirse. No tengo muy claro por qué hoy pasé aquí a dejar algo pero pasada la medianoche recuerdo algo super productivo que escuché en el trabajo esta semana.
En pleno tiempo de disputas, conflictos interpersonales y laborales, una experimentada profesora decide conversar conmigo (no revelaré identidades ni el marco comprensivo de la conversación; el propósito no es ese) donde me explica, sin querer hacerlo, la importancia que tiene la disposición a hacer bien algo cuando realmente las posibilidades personales no alcanzan una justicia por medio de la lógica.
La justicia tiene su logica. Te pegan, tú pegas de vuelta. Punto; conflicto solucionado. Y justifiquemos con la comprensión de la siembra y la cosecha y tenemos motivo suficiente para vivir en esa ley casi natural. Eso visto desde un sentido horizontal, osea, compañero de trabajo golpea (pongamos golpea emocionalmente para no ser tan dramático) a un compañero de trabajo; éste a su vez le pega 'emocionalmente' de vuelta. Se hace justicia. Verticalmente la situación cambia un tanto, ya que jefe daña a un subordinado y el subordinado no tiene cómo devolver 'el favor'. Situación compleja. ¿Alguna resolución simple e irracional a esto? Me desquito con mis pares o quienes están subordinados a mí, en el contexto, a los alumnos. Para uno, se habla de justicia, y puede sonar hasta comprensible, pero no justificable, en ningún caso.
Lo que esta estimada profesora me quiso decir que es muchas veces uno no está en control de las circunstancias adversas que uno enfrenta en la vida. Un mal día, levantarse con el pie izquierdo, caer en un charco de barro, que un auto justo pase por el borde de la solera y la noche antes llovió y uno justo estaba esperando tomar micro para llegar al trabajo, en fin, situaciones que se escapan del conocimiento previo y control personal. Todo eso desestabiliza y, a muchos, condiciona su estado de ánimo y contentamiento individual. No obstante, lo importante no es cómo expresar mi rabia o descontento por sentirme menoscavado; lo importante no es 'hacer justicia' en base a cómo yo me siento. Lo importante es hacer justicia con cómo se siente o se sentiría la otra persona. De eso se trata la Gracia.
¿Por qué digo esto?
Por lo siguiente:

''Uno muchas veces no es responsable de la cara que tiene... Yo no soy responsable de la cara que tengo, sea lo que sea que haya pasado con los profesores pero si soy responsable de la cara que pongo delante de mis alumnos''

Si tuviera que definir la misericordia usaría un ejemplo como este. La ley del Talión se arrodillaría delante de la muestra de gracia y consideración hacia quienes no tienen responsabilidad ante las circunstancias indeseadas de las personas. Por muy fea o difícil o injusta que sea una situación, el pensamiento veloz, la impresión corre por cuenta de la victimización. Yo, yo, yo. Hacer justicia muchas veces suena coherente, hasta lo correcto. No obstante, en diferentes ámbitos eso no le corresponde a uno, le corresponde a Dios, lo cual también corresponde a su promesa de justicia no terrenal muchas veces, sino espiritual, interna, mucho más profunda.
Eso es entrega. El testimonio que acaban de leer representa que por sobre la justicia está la Gracia. Eso alegra el corazón y da esperanza para una sociedad que lo único por lo que babea es la justicia, olvidándose de la entrega no merecida de unos a otros. ¿Acaso no fue eso lo que hizo Cristo en la cruz? Mejor aprender de El. Mientras algunos aprenden de El, van destellando luz y marcan algo no en la memoria a corto ni largo plazo, sino en pleno corazón.

PD: Profesores, gracias por su dedicación. Muchos no saben lo valioso que es. Pero nunca olviden que lo que los alumnos olvidarán serán los contenidos de sus clases y lo que no olvidarán será la Gracia que uds. mostraron con ellos durante muchos meses o años.
Una palabra: Continúen.

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Gálatas 6:9

8.5.11

Amor en dos letras


Cuando leí este poema, que a continuación mostraré, debo decir que me cautivó de inmediato. Refleja con una bella profundidad quien es Dios en la vida de sus hijos, de aquellos que han sido cambiados por Su amorosa intervención.
Razón de vivir y morir como dos caras en una moneda.
Esto en parte refleja como Dios ha ido cambiando mi interior, renovando mi pasión por seguirle y cómo no creo que sea una religión, sino el sentido de mi vida de aquí hasta la eternidad.
Te Amo mi Padre


Tú  
Autor: Amado Nervo

Señor, Señor, Tú antes, Tú después, 
Tú en la inmensa 
hondura del vacío y en la hondura interior. 

Tú en la aurora que canta y en la noche que piensa; 

Tú en la flor de los cardos y en los cardos sin flor.

Tú en el cénit a un tiempo y en el nadir; 
Tú en todas las transfiguraciones y en todo el padecer; 

Tú en la capilla fúnebre, Tú en la noche de bodas; 

¡Tú en el beso primero, Tú en el beso postrero!


Tú en los ojos azules y en los ojos oscuros; 
Tú en la frivolidad quinceañera 

y también 
en las grandes ternezas de los años maduros; 

Tú en la más negra sima, Tú en el más alto edén.

  
Si la ciencia engreida no te ve, yo te veo; 
si sus labios te niegan, yo te proclamaré. 

Por cada hombre que duda, mi alma grita: "Yo creo" 

¡y con cada fe muerta, se agiganta mi fe!

23.4.11

Más allá de un héroe




El heroísmo ha existido desde que la humanidad tiene memoria. En las culturas más arcaicas se asociaba a la fortaleza y la protección. Especialmente, se exaltaba más esta imagen en la cultura Helénica, donde se cantaba al heroísmo de una forma única. Un ejemplo de esto son los escritos históricos a cargo de Homero, donde guardaba relación con las deidades griegas. Posteriomente, el término se aplicó a hombres excepcionales con credenciales de rectitud y admiración.
Hoy en día es difícil encontrar héroes. Más bien parece que pertenecen a un género ficticio o imaginario, generados por nuestra conciencia. Algunos plantean que la sociedad necesita los héroes de las tiras cómicas para aferrarse a ideales que escapen de una realidad llena de limitaciones.
Batman no era un superhéroe. No tenía ningún poder especial. No volaba como superman ni se sumergía en las aguas como Aquaman pero su entrenamiento militar y valerosa disciplina lo hacían calificar como alguien diferente. En ''El caballero de la noche'' se plantea el dilema que tiene que enfrentar en su condición heroica siendo Batman el defensor de Ciudad Gótica pero con una identidad escondida debido a las acciones radicales propias de un defensor extremo que suponían una transgresión de la ética en lo federal y por consiguiente una polémica de su carrera como héroe.
Ciudad Gótica se ve ante la necesidad de un protector que se haga cargo de la maldad, ya que la defensa otorgada por la policía local no es suficiente. En la batalla contra el crimen, la maldad logra corromper a un líder de aquellos que luchaban contra la corrupción en la ciudad. La maldad siempre querrá distorsionar psíquica y espiritualmente a aquellos que lucha por hacer de este mundo un mejor lugar; un mundo que vive en tinieblas y anhela inconscientemente una luz de esperanza. La bondad nunca puede apoyarse en sí misma. Al menos no en este mundo...
Las personas siguen a los héroes, por así decirlo, porque necesitan aferrarse a algo que escape de su condición actual, en especial a aquello que se relacione con la justicia.
Ante la necesidad de justicia, la imagen de los líderes del bien queda manchada y Batman sabe que eso derrumbaría la esperanza de los ciudadanos como un castillo de naipe se cae con un soplido. La realidad es que la corrupción del corazón es la que desmantela todo el trabajo realizado para combatir el crimen. Una manzana podrida pudre a todas las demás. Batman toma una decisión. 
Batman se echa todo el pesa de la culpa al tomar la corrupción de otros para conservar la esperanza. En su condición de ciudadano y héroe sin identidad definida, sabe que puede arreglárselas como para mantenerse a salvo. Él puede aguantar el peso de la ley porque es alguien especial. ¿Héroe?
Hay algo inevitable en todo esto. La justicia siempre demanda un precio. El pueblo, la ciudad, necesitaba un héroe y había que hacer lo necesario para mantener a las personas a salvo. No a salvos de la muerte en este caso, sino a salvos de la desesperanza de un destino en esclavitud bajo el imperio de la corrupción.
Un sacrificio para mantener a una ciudad a salvo de la desesperanza total.
Lo que demuestra esto es que realmente un héroe no es quien recibe admiración pública ni quien se exhibe en base a sus proezas, sino es quien se sacrifica por su pueblo. Es un servidor, aún cuando sobre él caiga todo el peso de la justicia y lo que ésta demanda.


Todo esto me recuerda a Jesús en la cruz...
''a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.'' Romanos 3:25-26


Cristo llevó toda mi corrupción hasta la cruz. Se vistió con todas las letras de mis pecados. Pagó el precio que yo tenía que asumir. Fue Él quien dejó hasta la última gota de sangre para hacer justicia en su cuerpo. Absorvió la culpa, se hizo justicia y ahora soy Libre.
Te Amo Mi Cristo!

20.4.11

Una cuerda sujetada desde el cielo

Tengo ganas de escribir. No pretendo guiarme por algún tema en particular, simplemente explayarme en algo difuso pero espero llegar a algo más concreto. Como una catarsis.

El otro día compartía con un amigo acerca del compromiso y la fidelidad cuando se trata el tema del trabajo en el ministerio, que a fin de cuentas, es lo que Dios encomendó a su pueblo. 2 Timoteo 2:2 habla acerca de la aptitud para realizar algo en particular, de la idoneidad como un privilegio, así también como una responsabilidad. Pero es diferente cuando ese talento o conocimiento pasa la prueba de la resistencia y el tiempo. Pablo le escribe a Timoteo para que busque hombres y mujeres capaces de enseñar a otros acerca del Evangelio explicándole que se fije en personas motivadas por agradar a Dios pero que pusiera especial atención a la fidelidad que éstos tuvieran en el trabajo encomendado.
Ser fiel a la obra de Dios implica ser íntegro, valeroso y fuerte. Pablo sabía que había hombres aptos realizar un buen servicio a Dios y a su iglesia, sin embargo, necesitaba algo más allá. Alguna garantía. Eso era la sustentabilidad del servicio que uno entregaba.
¿De qué servía hacer algo bueno si iba a ser tan sólo puntual y sincrónico? No pasa la prueba del tiempo. Me refiero a aquellos casos en los cuales alguien puede ser bueno para alguna área de servicio en particular pero que a fin de cuentas no rinde frutos porque coquetea con la inestabilidad de manera regular. El trabajo termina por ser algo mediocre y los frutos caídos se observan en una niebla de confusión. ''¿Pude haber hecho más? ¿Qué hubiera pasado si hubiera continuado? ¿Dios quiere más de mi?''
Lo que Dios necesita son personas que resistan las pruebas cuando llegue el desaliento, el cansancio y la falta de motivación. Cuando un trabajo se chacrea, la fe es puesta bajo fuego para ver si efectivamente había algo duradero y firme, y no tan sólo un servicio por necesidades urgentes.
Eso me lleva a confirmar que Dios constantemente nos está mirando en base a nuestra sustentabilidad, a la resistencia que tenga lo que dejemos a los pies de Cristo como ofrenda. Es cosa de leer un poco la Biblia. Todo lo bueno tiene que tener un precio. Debe haber alguna noción de esfuerzo para que realmente sea algo duradero, de lo contrario, no habría mayor aprendizaje.
Ser Fiel en el servicio a Dios nos lleva directamente a aferrarnos a la Fe y escuchar a Dios para saber exactamente donde quiere que estemos.
No habrán garantías en el plano personal. Solamente estará la promesa de Cristo que no nos dejará, sino que se quedará con nosotros hasta el último día.

7.4.11

Por una vida que hable más fuerte que las palabras


Recuerdo la primera vez que supe la historia de Christopher McCandless y los detalles de su travesía por las gélidas tierras americanas en Alaska. Era 2007. Pocos pueden quedar indiferentes a la vida del joven intelectual que marchó desde el sur del Oeste Estadounidense hasta las montañas del Norte, cerca de Canadá. Yo no fui la excepción.
Me llenó el ímpetu, el valor, coraje y determinación que tuvo McCandless para realizar su epopeya, siguiendo sus anhelos, mezcla entre sueño y realidad pero todo enmarcado en la naturaleza de la Creación. Muchos que han visto la película o han leído el libro adquieran cierta admiración por la historia. Algunas adoptan fotografías de este héroe post-moderno o incorporan frases a sus perfiles de diferentes redes sociales.
En cuanto conocí la historia, me absorvió lo que había visto. Sentí una identificación ilusoria con lo que había sido la vida de McCandlees debido a que fue alguien que pudo vivir de acuerdo a sus ideales, saltándose los contratos sociales y los estilos de vida pre-fabricados. Y se entiende por el modelo norteamericano.
Lo sentí como un mártir por el legado que había dejado y por cómo pudo ''seguir viviendo'' a pesar de haber terminado sus días sufriendo en la parte trasera de un congelado bus en plena soledad.
Tiene razón de ser admirado. No cualquiera es tan valiente para hacer lo que sea con tal de vivir sus sueños, a pesar del peso de los moldes y las expectativas de los demás. Corrió el riesgo y terminó bebiendo la pulpa amarga de sus determinaciones.
A casi 4 años de conocer esta historia, profundizando en los detalles, se abre una hilacha de los motivos de tomar decisiones tan arriesgadas. Lo peligroso no eran los riesgos sino más bien las implicancias. ¿Valía la pena un desarrollo tan fenomenal para acabar muriendo con los ideales en las manos? McCandless pasó por una infancia muy dolorosa, donde tuve que verse enfrentado a los conflictos de sus padres, siendo testigo del las desilusiones mutuas entre papá y mamá. Poco a poco esa exposición fue marcando una siembra de desilusión y amargura en el corazón. Años de silenciosa frustración al vivir con personas que llevaban vidas en mentiras influyó de tal manera en el joven que ayudó a formar una personalidad que se apoyaba en la curiosidad perfeccionista y la fascinación con el conocimiento. El intelecto hiper-desarrollado fue menoscavando la nutrición emocional de McCandless. Sabemos, por la literatura y la cinematografía, que el joven era un aventurero, entregado a la vida, pero cabe cuestionarse cuánto de eso fue motivado por factores primarios familiares que fueron marcando esta vida.
McCandless era libre. Creo que esa es la sensación que muchos de los espectadores admiramos y al mismo tiempo envidiamos. Nos gusta proyectarnos en la vida de alguien que pudo vivir de acuerdo a sus sueños y deseos más profundos. Sin embargo, este personaje muere en soledad no dejando huellas importantes y aprendizajes para apreciar. Creo que las mayores enseñanzas de McCandless las dejó en el tiempo cuando estaba pasando sus peores momentos. La naturaleza, su supuesto hábitat, terminó por socavarlo, llevándolo a sepultura. Quizás hoy no nacemos para vivir en la naturaleza. Quizás es demasiado para nosotros como para soportar.
Los últimos gritos de McCandlees al cielo fueron pensando en sus padres, anhelando un regreso que solamente ocurrió en su último sueño. Aprendió a valorar aquello que había dejado pero anteriormente lo había alejado a él de sí mismo.
Toda esta historia también se podría leer como sigue: Un joven intrépido, soñador, guiado por sus ideales muere en solitario en Alaska motivado por un ímpetu de explorador inmaduro. Increíble es el hecho de la admiración que muchas personas pueden sentir por McCandlees, sin embargo no llegamos al punto de apasionarnos por él. Creo que eso es lo que faltó aquí. Un hombre se apasionó por sus sueños por sobre las personas que tenía a su alrededor. Una hermana fiel acompañando el viaje en su corazón pero él no estaba allí para escuchar su voz.
A pesar de que algunos puedan hallar a este hombre como alguien estúpido que murió por la nada, creo que refleja mucho acerca de nuestro contexto actual: la fascinación por la soledad, el imperio de la admiración en base a personajes que basan sus proezas en soledad, nacimientos de fantasías egoístas y quizás más ideas. Pero no creo eso en sí de McCandlees por su originalidad. Su opera prima le costó la vida. Pero dejó algo para hablar, tanto de sus sueños como de sus errores.
¿Cómo lo veo yo?
Nunca ames más tus sueños de lo que amas a las personas que más te aman. A pesar de que existan heridas, el perdón aparece en escena y junta los pedazos de la historia para crear algo mejor.

[Dios es Fiel. Siempre]