20.4.11

Una cuerda sujetada desde el cielo

Tengo ganas de escribir. No pretendo guiarme por algún tema en particular, simplemente explayarme en algo difuso pero espero llegar a algo más concreto. Como una catarsis.

El otro día compartía con un amigo acerca del compromiso y la fidelidad cuando se trata el tema del trabajo en el ministerio, que a fin de cuentas, es lo que Dios encomendó a su pueblo. 2 Timoteo 2:2 habla acerca de la aptitud para realizar algo en particular, de la idoneidad como un privilegio, así también como una responsabilidad. Pero es diferente cuando ese talento o conocimiento pasa la prueba de la resistencia y el tiempo. Pablo le escribe a Timoteo para que busque hombres y mujeres capaces de enseñar a otros acerca del Evangelio explicándole que se fije en personas motivadas por agradar a Dios pero que pusiera especial atención a la fidelidad que éstos tuvieran en el trabajo encomendado.
Ser fiel a la obra de Dios implica ser íntegro, valeroso y fuerte. Pablo sabía que había hombres aptos realizar un buen servicio a Dios y a su iglesia, sin embargo, necesitaba algo más allá. Alguna garantía. Eso era la sustentabilidad del servicio que uno entregaba.
¿De qué servía hacer algo bueno si iba a ser tan sólo puntual y sincrónico? No pasa la prueba del tiempo. Me refiero a aquellos casos en los cuales alguien puede ser bueno para alguna área de servicio en particular pero que a fin de cuentas no rinde frutos porque coquetea con la inestabilidad de manera regular. El trabajo termina por ser algo mediocre y los frutos caídos se observan en una niebla de confusión. ''¿Pude haber hecho más? ¿Qué hubiera pasado si hubiera continuado? ¿Dios quiere más de mi?''
Lo que Dios necesita son personas que resistan las pruebas cuando llegue el desaliento, el cansancio y la falta de motivación. Cuando un trabajo se chacrea, la fe es puesta bajo fuego para ver si efectivamente había algo duradero y firme, y no tan sólo un servicio por necesidades urgentes.
Eso me lleva a confirmar que Dios constantemente nos está mirando en base a nuestra sustentabilidad, a la resistencia que tenga lo que dejemos a los pies de Cristo como ofrenda. Es cosa de leer un poco la Biblia. Todo lo bueno tiene que tener un precio. Debe haber alguna noción de esfuerzo para que realmente sea algo duradero, de lo contrario, no habría mayor aprendizaje.
Ser Fiel en el servicio a Dios nos lleva directamente a aferrarnos a la Fe y escuchar a Dios para saber exactamente donde quiere que estemos.
No habrán garantías en el plano personal. Solamente estará la promesa de Cristo que no nos dejará, sino que se quedará con nosotros hasta el último día.

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