23.4.11

Más allá de un héroe




El heroísmo ha existido desde que la humanidad tiene memoria. En las culturas más arcaicas se asociaba a la fortaleza y la protección. Especialmente, se exaltaba más esta imagen en la cultura Helénica, donde se cantaba al heroísmo de una forma única. Un ejemplo de esto son los escritos históricos a cargo de Homero, donde guardaba relación con las deidades griegas. Posteriomente, el término se aplicó a hombres excepcionales con credenciales de rectitud y admiración.
Hoy en día es difícil encontrar héroes. Más bien parece que pertenecen a un género ficticio o imaginario, generados por nuestra conciencia. Algunos plantean que la sociedad necesita los héroes de las tiras cómicas para aferrarse a ideales que escapen de una realidad llena de limitaciones.
Batman no era un superhéroe. No tenía ningún poder especial. No volaba como superman ni se sumergía en las aguas como Aquaman pero su entrenamiento militar y valerosa disciplina lo hacían calificar como alguien diferente. En ''El caballero de la noche'' se plantea el dilema que tiene que enfrentar en su condición heroica siendo Batman el defensor de Ciudad Gótica pero con una identidad escondida debido a las acciones radicales propias de un defensor extremo que suponían una transgresión de la ética en lo federal y por consiguiente una polémica de su carrera como héroe.
Ciudad Gótica se ve ante la necesidad de un protector que se haga cargo de la maldad, ya que la defensa otorgada por la policía local no es suficiente. En la batalla contra el crimen, la maldad logra corromper a un líder de aquellos que luchaban contra la corrupción en la ciudad. La maldad siempre querrá distorsionar psíquica y espiritualmente a aquellos que lucha por hacer de este mundo un mejor lugar; un mundo que vive en tinieblas y anhela inconscientemente una luz de esperanza. La bondad nunca puede apoyarse en sí misma. Al menos no en este mundo...
Las personas siguen a los héroes, por así decirlo, porque necesitan aferrarse a algo que escape de su condición actual, en especial a aquello que se relacione con la justicia.
Ante la necesidad de justicia, la imagen de los líderes del bien queda manchada y Batman sabe que eso derrumbaría la esperanza de los ciudadanos como un castillo de naipe se cae con un soplido. La realidad es que la corrupción del corazón es la que desmantela todo el trabajo realizado para combatir el crimen. Una manzana podrida pudre a todas las demás. Batman toma una decisión. 
Batman se echa todo el pesa de la culpa al tomar la corrupción de otros para conservar la esperanza. En su condición de ciudadano y héroe sin identidad definida, sabe que puede arreglárselas como para mantenerse a salvo. Él puede aguantar el peso de la ley porque es alguien especial. ¿Héroe?
Hay algo inevitable en todo esto. La justicia siempre demanda un precio. El pueblo, la ciudad, necesitaba un héroe y había que hacer lo necesario para mantener a las personas a salvo. No a salvos de la muerte en este caso, sino a salvos de la desesperanza de un destino en esclavitud bajo el imperio de la corrupción.
Un sacrificio para mantener a una ciudad a salvo de la desesperanza total.
Lo que demuestra esto es que realmente un héroe no es quien recibe admiración pública ni quien se exhibe en base a sus proezas, sino es quien se sacrifica por su pueblo. Es un servidor, aún cuando sobre él caiga todo el peso de la justicia y lo que ésta demanda.


Todo esto me recuerda a Jesús en la cruz...
''a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.'' Romanos 3:25-26


Cristo llevó toda mi corrupción hasta la cruz. Se vistió con todas las letras de mis pecados. Pagó el precio que yo tenía que asumir. Fue Él quien dejó hasta la última gota de sangre para hacer justicia en su cuerpo. Absorvió la culpa, se hizo justicia y ahora soy Libre.
Te Amo Mi Cristo!

20.4.11

Una cuerda sujetada desde el cielo

Tengo ganas de escribir. No pretendo guiarme por algún tema en particular, simplemente explayarme en algo difuso pero espero llegar a algo más concreto. Como una catarsis.

El otro día compartía con un amigo acerca del compromiso y la fidelidad cuando se trata el tema del trabajo en el ministerio, que a fin de cuentas, es lo que Dios encomendó a su pueblo. 2 Timoteo 2:2 habla acerca de la aptitud para realizar algo en particular, de la idoneidad como un privilegio, así también como una responsabilidad. Pero es diferente cuando ese talento o conocimiento pasa la prueba de la resistencia y el tiempo. Pablo le escribe a Timoteo para que busque hombres y mujeres capaces de enseñar a otros acerca del Evangelio explicándole que se fije en personas motivadas por agradar a Dios pero que pusiera especial atención a la fidelidad que éstos tuvieran en el trabajo encomendado.
Ser fiel a la obra de Dios implica ser íntegro, valeroso y fuerte. Pablo sabía que había hombres aptos realizar un buen servicio a Dios y a su iglesia, sin embargo, necesitaba algo más allá. Alguna garantía. Eso era la sustentabilidad del servicio que uno entregaba.
¿De qué servía hacer algo bueno si iba a ser tan sólo puntual y sincrónico? No pasa la prueba del tiempo. Me refiero a aquellos casos en los cuales alguien puede ser bueno para alguna área de servicio en particular pero que a fin de cuentas no rinde frutos porque coquetea con la inestabilidad de manera regular. El trabajo termina por ser algo mediocre y los frutos caídos se observan en una niebla de confusión. ''¿Pude haber hecho más? ¿Qué hubiera pasado si hubiera continuado? ¿Dios quiere más de mi?''
Lo que Dios necesita son personas que resistan las pruebas cuando llegue el desaliento, el cansancio y la falta de motivación. Cuando un trabajo se chacrea, la fe es puesta bajo fuego para ver si efectivamente había algo duradero y firme, y no tan sólo un servicio por necesidades urgentes.
Eso me lleva a confirmar que Dios constantemente nos está mirando en base a nuestra sustentabilidad, a la resistencia que tenga lo que dejemos a los pies de Cristo como ofrenda. Es cosa de leer un poco la Biblia. Todo lo bueno tiene que tener un precio. Debe haber alguna noción de esfuerzo para que realmente sea algo duradero, de lo contrario, no habría mayor aprendizaje.
Ser Fiel en el servicio a Dios nos lleva directamente a aferrarnos a la Fe y escuchar a Dios para saber exactamente donde quiere que estemos.
No habrán garantías en el plano personal. Solamente estará la promesa de Cristo que no nos dejará, sino que se quedará con nosotros hasta el último día.

7.4.11

Por una vida que hable más fuerte que las palabras


Recuerdo la primera vez que supe la historia de Christopher McCandless y los detalles de su travesía por las gélidas tierras americanas en Alaska. Era 2007. Pocos pueden quedar indiferentes a la vida del joven intelectual que marchó desde el sur del Oeste Estadounidense hasta las montañas del Norte, cerca de Canadá. Yo no fui la excepción.
Me llenó el ímpetu, el valor, coraje y determinación que tuvo McCandless para realizar su epopeya, siguiendo sus anhelos, mezcla entre sueño y realidad pero todo enmarcado en la naturaleza de la Creación. Muchos que han visto la película o han leído el libro adquieran cierta admiración por la historia. Algunas adoptan fotografías de este héroe post-moderno o incorporan frases a sus perfiles de diferentes redes sociales.
En cuanto conocí la historia, me absorvió lo que había visto. Sentí una identificación ilusoria con lo que había sido la vida de McCandlees debido a que fue alguien que pudo vivir de acuerdo a sus ideales, saltándose los contratos sociales y los estilos de vida pre-fabricados. Y se entiende por el modelo norteamericano.
Lo sentí como un mártir por el legado que había dejado y por cómo pudo ''seguir viviendo'' a pesar de haber terminado sus días sufriendo en la parte trasera de un congelado bus en plena soledad.
Tiene razón de ser admirado. No cualquiera es tan valiente para hacer lo que sea con tal de vivir sus sueños, a pesar del peso de los moldes y las expectativas de los demás. Corrió el riesgo y terminó bebiendo la pulpa amarga de sus determinaciones.
A casi 4 años de conocer esta historia, profundizando en los detalles, se abre una hilacha de los motivos de tomar decisiones tan arriesgadas. Lo peligroso no eran los riesgos sino más bien las implicancias. ¿Valía la pena un desarrollo tan fenomenal para acabar muriendo con los ideales en las manos? McCandless pasó por una infancia muy dolorosa, donde tuve que verse enfrentado a los conflictos de sus padres, siendo testigo del las desilusiones mutuas entre papá y mamá. Poco a poco esa exposición fue marcando una siembra de desilusión y amargura en el corazón. Años de silenciosa frustración al vivir con personas que llevaban vidas en mentiras influyó de tal manera en el joven que ayudó a formar una personalidad que se apoyaba en la curiosidad perfeccionista y la fascinación con el conocimiento. El intelecto hiper-desarrollado fue menoscavando la nutrición emocional de McCandless. Sabemos, por la literatura y la cinematografía, que el joven era un aventurero, entregado a la vida, pero cabe cuestionarse cuánto de eso fue motivado por factores primarios familiares que fueron marcando esta vida.
McCandless era libre. Creo que esa es la sensación que muchos de los espectadores admiramos y al mismo tiempo envidiamos. Nos gusta proyectarnos en la vida de alguien que pudo vivir de acuerdo a sus sueños y deseos más profundos. Sin embargo, este personaje muere en soledad no dejando huellas importantes y aprendizajes para apreciar. Creo que las mayores enseñanzas de McCandless las dejó en el tiempo cuando estaba pasando sus peores momentos. La naturaleza, su supuesto hábitat, terminó por socavarlo, llevándolo a sepultura. Quizás hoy no nacemos para vivir en la naturaleza. Quizás es demasiado para nosotros como para soportar.
Los últimos gritos de McCandlees al cielo fueron pensando en sus padres, anhelando un regreso que solamente ocurrió en su último sueño. Aprendió a valorar aquello que había dejado pero anteriormente lo había alejado a él de sí mismo.
Toda esta historia también se podría leer como sigue: Un joven intrépido, soñador, guiado por sus ideales muere en solitario en Alaska motivado por un ímpetu de explorador inmaduro. Increíble es el hecho de la admiración que muchas personas pueden sentir por McCandlees, sin embargo no llegamos al punto de apasionarnos por él. Creo que eso es lo que faltó aquí. Un hombre se apasionó por sus sueños por sobre las personas que tenía a su alrededor. Una hermana fiel acompañando el viaje en su corazón pero él no estaba allí para escuchar su voz.
A pesar de que algunos puedan hallar a este hombre como alguien estúpido que murió por la nada, creo que refleja mucho acerca de nuestro contexto actual: la fascinación por la soledad, el imperio de la admiración en base a personajes que basan sus proezas en soledad, nacimientos de fantasías egoístas y quizás más ideas. Pero no creo eso en sí de McCandlees por su originalidad. Su opera prima le costó la vida. Pero dejó algo para hablar, tanto de sus sueños como de sus errores.
¿Cómo lo veo yo?
Nunca ames más tus sueños de lo que amas a las personas que más te aman. A pesar de que existan heridas, el perdón aparece en escena y junta los pedazos de la historia para crear algo mejor.

[Dios es Fiel. Siempre]