Por eso seguimos vivos...
Imaginemos
que tienes un hijo de 6 años a quien tú amas profundamente. Trágicamente un día
te encuentras con que tu hijo fue horriblemente asesinado. Después de una larga
búsqueda, los investigadores encuentran al asesino. Tú tienes que decidir.
Si usaras
todos los medios que tienes en tu poder para matar al asesino por su crimen, eso
sería venganza.
Sin
embargo, si quedaras conforme esperando que las autoridades legales
tomaran el caso en sus manos para ejecutar sobre el asesino lo que sería
apropiado – un juicio justo, una petición de culpabilidad y la pena capital – eso sería justicia.
Pero si tú decides
olvidar lo cometido por el asesino, perdonándolo completamente, lo invitas a
vivir a tu casa y lo adoptas como tu hijo, eso es la Gracia.
Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.
Efesios 1:5