Hoy en día es difícil encontrar héroes. Más bien parece que pertenecen a un género ficticio o imaginario, generados por nuestra conciencia. Algunos plantean que la sociedad necesita los héroes de las tiras cómicas para aferrarse a ideales que escapen de una realidad llena de limitaciones.
Batman no era un superhéroe. No tenía ningún poder especial. No volaba como superman ni se sumergía en las aguas como Aquaman pero su entrenamiento militar y valerosa disciplina lo hacían calificar como alguien diferente. En ''El caballero de la noche'' se plantea el dilema que tiene que enfrentar en su condición heroica siendo Batman el defensor de Ciudad Gótica pero con una identidad escondida debido a las acciones radicales propias de un defensor extremo que suponían una transgresión de la ética en lo federal y por consiguiente una polémica de su carrera como héroe.
Ciudad Gótica se ve ante la necesidad de un protector que se haga cargo de la maldad, ya que la defensa otorgada por la policía local no es suficiente. En la batalla contra el crimen, la maldad logra corromper a un líder de aquellos que luchaban contra la corrupción en la ciudad. La maldad siempre querrá distorsionar psíquica y espiritualmente a aquellos que lucha por hacer de este mundo un mejor lugar; un mundo que vive en tinieblas y anhela inconscientemente una luz de esperanza. La bondad nunca puede apoyarse en sí misma. Al menos no en este mundo...
Las personas siguen a los héroes, por así decirlo, porque necesitan aferrarse a algo que escape de su condición actual, en especial a aquello que se relacione con la justicia.
Ante la necesidad de justicia, la imagen de los líderes del bien queda manchada y Batman sabe que eso derrumbaría la esperanza de los ciudadanos como un castillo de naipe se cae con un soplido. La realidad es que la corrupción del corazón es la que desmantela todo el trabajo realizado para combatir el crimen. Una manzana podrida pudre a todas las demás. Batman toma una decisión.
Batman se echa todo el pesa de la culpa al tomar la corrupción de otros para conservar la esperanza. En su condición de ciudadano y héroe sin identidad definida, sabe que puede arreglárselas como para mantenerse a salvo. Él puede aguantar el peso de la ley porque es alguien especial. ¿Héroe?
Hay algo inevitable en todo esto. La justicia siempre demanda un precio. El pueblo, la ciudad, necesitaba un héroe y había que hacer lo necesario para mantener a las personas a salvo. No a salvos de la muerte en este caso, sino a salvos de la desesperanza de un destino en esclavitud bajo el imperio de la corrupción.
Un sacrificio para mantener a una ciudad a salvo de la desesperanza total.
Lo que demuestra esto es que realmente un héroe no es quien recibe admiración pública ni quien se exhibe en base a sus proezas, sino es quien se sacrifica por su pueblo. Es un servidor, aún cuando sobre él caiga todo el peso de la justicia y lo que ésta demanda.
Todo esto me recuerda a Jesús en la cruz...
''a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.'' Romanos 3:25-26
Cristo llevó toda mi corrupción hasta la cruz. Se vistió con todas las letras de mis pecados. Pagó el precio que yo tenía que asumir. Fue Él quien dejó hasta la última gota de sangre para hacer justicia en su cuerpo. Absorvió la culpa, se hizo justicia y ahora soy Libre.
Te Amo Mi Cristo!

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