La Justicia dividida por la Gracia
Mucho tiempo sin parar aquí. Seguramente el ritmo de vida y circunstancias diversas hacen que el tiempo parezca escurrirse. No tengo muy claro por qué hoy pasé aquí a dejar algo pero pasada la medianoche recuerdo algo super productivo que escuché en el trabajo esta semana.
En pleno tiempo de disputas, conflictos interpersonales y laborales, una experimentada profesora decide conversar conmigo (no revelaré identidades ni el marco comprensivo de la conversación; el propósito no es ese) donde me explica, sin querer hacerlo, la importancia que tiene la disposición a hacer bien algo cuando realmente las posibilidades personales no alcanzan una justicia por medio de la lógica.
La justicia tiene su logica. Te pegan, tú pegas de vuelta. Punto; conflicto solucionado. Y justifiquemos con la comprensión de la siembra y la cosecha y tenemos motivo suficiente para vivir en esa ley casi natural. Eso visto desde un sentido horizontal, osea, compañero de trabajo golpea (pongamos golpea emocionalmente para no ser tan dramático) a un compañero de trabajo; éste a su vez le pega 'emocionalmente' de vuelta. Se hace justicia. Verticalmente la situación cambia un tanto, ya que jefe daña a un subordinado y el subordinado no tiene cómo devolver 'el favor'. Situación compleja. ¿Alguna resolución simple e irracional a esto? Me desquito con mis pares o quienes están subordinados a mí, en el contexto, a los alumnos. Para uno, se habla de justicia, y puede sonar hasta comprensible, pero no justificable, en ningún caso.
Lo que esta estimada profesora me quiso decir que es muchas veces uno no está en control de las circunstancias adversas que uno enfrenta en la vida. Un mal día, levantarse con el pie izquierdo, caer en un charco de barro, que un auto justo pase por el borde de la solera y la noche antes llovió y uno justo estaba esperando tomar micro para llegar al trabajo, en fin, situaciones que se escapan del conocimiento previo y control personal. Todo eso desestabiliza y, a muchos, condiciona su estado de ánimo y contentamiento individual. No obstante, lo importante no es cómo expresar mi rabia o descontento por sentirme menoscavado; lo importante no es 'hacer justicia' en base a cómo yo me siento. Lo importante es hacer justicia con cómo se siente o se sentiría la otra persona. De eso se trata la Gracia.
¿Por qué digo esto?
Por lo siguiente:
''Uno muchas veces no es responsable de la cara que tiene... Yo no soy responsable de la cara que tengo, sea lo que sea que haya pasado con los profesores pero si soy responsable de la cara que pongo delante de mis alumnos''
Si tuviera que definir la misericordia usaría un ejemplo como este. La ley del Talión se arrodillaría delante de la muestra de gracia y consideración hacia quienes no tienen responsabilidad ante las circunstancias indeseadas de las personas. Por muy fea o difícil o injusta que sea una situación, el pensamiento veloz, la impresión corre por cuenta de la victimización. Yo, yo, yo. Hacer justicia muchas veces suena coherente, hasta lo correcto. No obstante, en diferentes ámbitos eso no le corresponde a uno, le corresponde a Dios, lo cual también corresponde a su promesa de justicia no terrenal muchas veces, sino espiritual, interna, mucho más profunda.
Eso es entrega. El testimonio que acaban de leer representa que por sobre la justicia está la Gracia. Eso alegra el corazón y da esperanza para una sociedad que lo único por lo que babea es la justicia, olvidándose de la entrega no merecida de unos a otros. ¿Acaso no fue eso lo que hizo Cristo en la cruz? Mejor aprender de El. Mientras algunos aprenden de El, van destellando luz y marcan algo no en la memoria a corto ni largo plazo, sino en pleno corazón.
PD: Profesores, gracias por su dedicación. Muchos no saben lo valioso que es. Pero nunca olviden que lo que los alumnos olvidarán serán los contenidos de sus clases y lo que no olvidarán será la Gracia que uds. mostraron con ellos durante muchos meses o años.
Una palabra: Continúen.
No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Gálatas 6:9
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