Acabo de terminar de leer el libro ''Boy meets Girl'' de Joshua Harris y acabé totalmente sorprendido. Hasta casi emocionado.
Harris plantea muchas cosas interesantes, dignas de largas conversaciones con amigos, hermanos, misioneros, padres. Pero lo más importante es que su enfoque siempre fue la búsqueda de glorificar a Dios, lo cual en el siglo XXI, hoy, suena francamente una locura y pérdida de tiempo.
Primero, aprendí a darme cuenta cuanta basura mediática me había estado tragando. Los medios, véase cine, literatura, obras teatrales, cuentos y más, apelan totalmente a la proyección de un amor platónico bellísimamente romántico. Esto tiene implicancias directas en el tipo de expectativas que tenemos a futuro cuando se espera a ''the one'' porque comienzas a construir fantasías sobre ''cómo será todo'' y ''cuánto 'amor' recibiré''. (Prototípicamente, en el caso de los hombres, la mujer 90-60-90 sacada de una película hollywoodense y en el caso de la mujer, el hombre que calza con todas las necesidades que una mujer anhela satisfacer, especialmente seguridad y solvencia junto a un estado atlético envidiable, casi como el príncipe azul)
Y la cosa no es que Dios esté en contra de esto. Es que simplemente tiene algo mucho mejor en mente. Y sí, el camino para llegar a eso tiene muchos obstáculos y quizás tiempos de silencio. Una relación es un conocimiento que parte con misterio y va siendo guiado por el conocimiento de quien Dios es. Lejos esté de ser una sensación placentera mutua, porque la relación tiene un propósito que va más allá de los planes propuestos por ambos, sino por lo que Dios tiene preparado, lo cual siempre es distinto a lo que pensamos.
Una relación no consiste en puro romance. El asunto es cómo el romance es controlado por la sabiduría y cómo ésta va tomando en cuenta los tiempos de Dios. Joshua Harris lo ve como un volantín y una cuerda, donde el volantín es el romance y la cuerda sería la sabiduría - necesitas la cuerda para controlar el volantín, de lo contrario este iría donde cualquier viento lo lleve; incontrolable. En esto hay 3 aspectos:
1. El romance dice ''lo quiero ahora'' - la sabiduría dice paciencia
2. El romance dice: ''esto es lo que quiero y es lo mejor para mí'' - la sabiduría nos lleva a considerar lo que es mejor para la otra persona.
3. El romance dice ''Disfruta la fantasía'' - la sabiduría nos llama a basar nuestras emociones y percepciones en la realidad.
Muchas preguntas. ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Cómo?
Simplemente no se puede comenzar una relación, si no se está listo para el matrimonio. Créanme, parece una locura lo que se lee, pero es así de especial.
Un amigo me dijo una vez que una persona ''está lista'' cuando ha podido renunciar a la otra persona. Y es totalmente cierto. La renuncia es lo que menciona Jesús en Lucas 14:33. De otra manera, la idea de un romance o de un matrimonio, podría llegar, en algunos casos, a convertirse en ídolo al fantasear con la idea romántica.
En el camino, uno se irá dando cuenta que a Dios no le importa tanto el destino como el viaje porque mientras vas transitando te va cambiando. Nuestro ideal romántico de lo que queremos es usualmente distinto de lo que Dios dice que importa en la otra persona.
Sospechoso resulta el inicio de una relación cuando es algo veloz y violento, no porque no vaya cumpliendo ''fases'' sino porque si realmente una persona quiere estar tomando la mejor decisión, entonces debe cuidar su corazón (Proverbios 4:23) y cuidar el corazón implica tomar decisiones con paciencia (Proverbios 19:2) El lema debiera ser: Mientras voy creciendo, voy cuidando mi corazón, donde las tres área a incluir simpre son: Amistad - Comunión - Romance.
El asunto no es sobrevalorar esto. Es tomarlo con calma y realmente con la valía real. No se trata de ser Romeo y Julieta, sino de darse cuenta quienes son delante de Dios: Dos pecadores ante los pies de la cruz.
¡Y nunca se trata de la historia de amor soñada de un hombre y una mujer! Siempre se ha tratado de la historia de Cristo, comprando esa historia en la Cruz que permite el gozo en esta vida y que tiene implicancias en el cielo, por ello, una relación es la expresión del Amor, la misericordia y el trato de Dios con sus hijos.
Sinceramente, este no es mi tema. Lejos está de mí, pero conversando con varios chicos y chicas veo que es un tema que importa en lo personal, y en algunos inquieta. Espero que a más de alguno le sirva. Dios está trabajando en sus vidas y corazones.
Todo esto... no se trata de ti, ni del romance, ni del matrimonio. Se trata de El - El autor.
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