11.10.10

Cuando el reloj lo hacemos girar nosotros...

Anoche leía algo sobre la vida de Moisés, específicamente sobre sus inicios en la vida adulta, cuando aún no llegaba a la alta esfera de liberación donde Dios lo pondría. Sin embargo, el camino para llegar allá fue rocoso.
Moisés asesina a un egipcio cuando tenía aproximadamente 40 años y luego decide enterrar su cuerpos en la arena. Motivado por su corazón, reacciona en forma tan violenta al ver como este egipcio maltrataba a un esclavo judío mientras realizaba su trabajo. Quizás pocos pueden cuestionar las intenciones de Moisés pero acabó conviertiéndose en asesino.
Lo más interesante de esto es el principio a la base. ¿Era la voluntad de Dios? Si Dios veía cuán humillantes tratos recibían los hijos de su Pueblo... Moisés vio la injusticia pero reaccionó de tal manera que pagó con la misma moneda: violencia. Aunque su deseo de hacer lo correcto era verdadero, en pos de hacer justicia.

Chuck Swindoll me impresionó cuando resumió este hecho en el error de Moisés. El error estuvo en que él se dedicó a la voluntad de Dios, pero no al Dios a quien pertenecía su voluntad.

Esto me da tantas vueltas porque tantas veces me ha pasado. ¿A quién no le ha pasado que siente que está en la voluntad de Dios y de un día para otro pareciera ser que se convierte en la voluntad propia?
Algo falló.
De eso se trata. El error se genera cuando actuamos dentro del plan de la voluntad de Dios pero entramos con tal ímpetú, con una gallardía propia de un Rey Arturo, que asumimos que las decisiones que tomamos están cubiertas por la voluntad de Dios.
Por ejemplo, decir la verdad es algo correcto. Pero, ¿qué pasa cuando te dejas guiar por tu instinto? ¿Y qué pasa cuando, más encima, no dependes de Dios y terminas leyendo mal el guión al no considerar Su tiempo?
Por ejemplo, el capataz egipcio necesitaba ser castigado. Claro. Pero lo que hizo Moisés no podía ser aceptable a los ojos de Dios, ni de nadie. Pero como Moisés entra en escena con la adrenalina al máximo no se percató que iba inyectado con una motivación de su propia carnalidad, por su pasión de justicia, y no guiado por Dios, o sea, espiritualmente.

Lo correcto en el tiempo incorrecto termina en algo incorrecto.
La voluntad de Dios no se puede leer y decir que se entiende cuando vas en la mitad del camino. Ni te das cuenta cuando te dejas guiar por tu interpretación de lo que es la voluntad de Dios y termina siendo tu voluntad.
¿Aprendizajes? Muchos
¿Uno? Si ocurre esto en la vida de alguna persona es un reflejo de la vulnerabilidad inherente a cada uno.
Moisés terminó cavando una tumba.
Pero siempre hay restauración.

...Porque Tus planes son los mejores

[Gracias a Charles Swindoll por su libro de la vida de Moisés]

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