12.12.10

Amor y sacrificio van de la mano

Cuando recuerdo la primera vez que viajé tuve un encuentro que yo llamaría casual aunque no creo en la casualidad. Era el invierno de 2005 en las céntricas calles de Madrid con temperaturas bajo cero que hacían de la hipotermia una realidad local. Al menos eso sentía yo, totalmente inadaptado a las condiciones europeas.
Aquella vez vi algo que hasta el día de hoy recuerdo. Entre tantas personas recorriendo las tiendas, mientras iba en busca de mi próxima parada cultural, llámese museo, exhibición artística o como sea, veo un choclón de gente amontonada en mitad de una avenida peatonal. La curiosidad era grande; no era común ver una muchedumbre abarrotada en mitad de la calle mientras se alzaban voces. Algo extraño esta ocurriendo allí.
Cuando pude acercarme percibí algo que no olvidaré. Habían dos personas hablando de manera apasionada, una en inglés, la otra en español. Estaban hablando de un Salvador y Señor que había venido a la tierra a dar su vida por hombres, mujeres y niños. Por todos.
Aquella vez sentí una nostalgia terrible. Podría haber recorrido muchos lugares más y no sentir satisfacción al aprovechar un viaje único conociendo de todo en Europa, pero pasar por el lado y apreciar en menos de un minuto que el nombre de Dios estaba siendo proclamado en un lugar espiritualmente desértico hizo que anhelara estar con ellos.

La misión es real. El Salvador más real aún.

Maravillosamente, Dios es Fiel. En varios flashbacks, puedo ver cómo cada situación, detalle, desilusión, alegría y desafío se ha conectado amorosamente para estar donde estoy ahora. Realmente, me cuesta redactar algo cuando ese algo es demasiado grande.
No hay mejor historia que la que El Autor puede escribir. Ya está escrita. Para nosotros, está pronta a ser relatada.
Cuando no haya fuerzas, ni recursos, ni persona alguna en quien aferrarse, Dios se convertirá en lo que siempre ha sido... El Salvador.

2010... 2011
(:

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