20.6.10

Fantasía convertida en algo más

Jueves por la tarde, cerca del anochecer. Nunca pensé en algo tan loco que iba a ocurrir... y menos quien iba a ser el personaje principal.
Recibo una llamada sobre una billetera perdida; apenas asimilo que es de un buen amigo. De inmediato, cuando me doy cuenta de la situación bajo a ver de qué se trataba todo. Era un monje franciscano entregándome la billetera de un amigo. ¿Cómo llegó a él? Pura fantasía hecha realidad o probabilidades mínimas que llegaron a darse.
La billetera fue robada cerca de las 6 en el paradero de la plaza del hospital, la víctima no percibió nada en absoluto. Cuando llamó a Fernando le cuento que tengo su billetera en mis manos. Un tremendo ¡¿Qué?! fue lo primero que escuché seguido de muchas preguntas compulsivas. Recién se estaba completando la historia.
En la billetera habían cerca de 8 mil pesos, los cuales ya no estaban en ella, lógicamente.
Cerca de las 7.30 de la tarde un monje franciscano encuentra una billetera afuera de la iglesia San francisco. Era la billetera en cuestión. Revisa lo que hay dentro y se encuentra con los antecedentes de mi amigo. Lo primero que atina a hacer es buscar alguna dirección, y la encuentra en  su licencia de conducir en la cual aparecía una dirección antigua, la de un edificio cerca de Av. Alemania.
Viene hasta acá a dejar la billetera, cuando la abre enseña que había un cheque por $140.000 que estaba doblado. Estaba intacto.
En cosa de minutos llega Fernando a reencontrarse con su billetera, aún asimilando lo que había escuchado. Efectivamente, era su billetera; sus antecedentes, cheque, todo allí.
Lo más extraño no fue que estuviese todo eso allí, sino también un tratado evangelístico que estaba doblado, y también sano y salvo.
Pero estaba doblado de otra forma, no como estaba originalmente. Probablemente, esta persona abrió la billetera sacó el dinero, abrió el tratado, lo miró, lo volvió a colocar en su lugar y dos cuadras más adelante decide tirar la billetera. Y 3 horas después está de vuelta en manos de su dueño.
Mejor guión para un día normal... imposible. Mucho que pensar sobre los tratos de Aquel que maneja todas las circunstancias. Pocas conclusiones y mucha admiración.
Quizás Dios nos quita lo que tenemos para que nos demos cuenta que no lo valoramos como debiéramos; como la oveja que se perdió pero fue encontrada, o como el tesoro escondido una vez, que ahora es hallado.

[Soundtrack: What Do I know of Holy? por Addison Road]

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