Más bien, asociado al concepto bíblico de ser luz.
Creía que ser luz era algo bonito, deseado y hasta tierno. Algo así como un honor a bajo precio. Es terriblemente fácil aceptar que Cristo te designe como luz del mundo, osea se puede entender así cuando se lee el sermón del monte (Mateo 5 en adelante). Quizás algunos proclaman abiertamente el llamado a ser luz en un mundo corrupto invitando a que otros se sumen al movimiento, como que si fuera un pasaje regalado a la luna, como unirse a un servicio de buena voluntad donde todos nos dirigimos hacia el mismo propósito. Pareciera que el concepto de luz se prostituyera, convirtiéndose en algo cómodo y sencillo.
Cuando Jesús dijo que somos luz, la luz del mundo, tenía en mente la profundidad de lo que estaba diciendo. Creo que quería referirse a hacer público algo que estaba bajo oscuridad. La luz es la fuente de nuestra visión. Sería imposible vernos en un espejo si no hay luz, lógicamente.
Ser luz implica un sacrificio personal tremendo, en el cual no se siente bien ser luz en sí mismo cuando se relaciona con otras personas porque la luz ilumina lo presente, y muchas veces lo presente no es bueno. La luz permite ver lo que no podíamos, la verdad sobre algo. Por eso digo que es complicado ver algo que no es bueno porque inevitablemente se introduce el cambio en la situación. La persona que estaba sucia y envuelta en barro ahora es capaz de percibir su condición; se abre el cofre y se revela la verdad. No es un cuadro bonito.
Ese creo que es el costo de ser luz. Muchas veces se ilumine lo que no quisieras ver. Por eso, la cuestión es si vale la pena ser luz porque aparecen las consecuencias.
En este caso, ser luz no es una tarea le corresponde a cualquier hombre enfrentar por sí mismo. Sencillamente, porque Jesús nos denominó como luz, El siendo luz y en propia vida autodefiniéndose como luz del mundo, osea, si eres luz, no eres luz porque siempre fuiste luz, sino porque aquel que fue luz, vivió como luz y murió como luz y ganó el derecho divino de llamarte luz.
Si eres luz no es por derecho propio, sino porque aceptaste el llamado que Jesús hace sobre ti como luz.
En la vida diaria, para muchos el problemas no es ser o no luz, sino donde está la luz.
¿Qué hacen muchas luces juntas? Encandilan.
La luz es luz cuando se contrasta con la oscuridad. Allí hay diferencia.
"Vosotros sois la luz del mundo..." Jesús

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