27.10.10

Upside Down

Hoy leía algo sobre un libro visagra en mi vida que leí el año pasado y retomé hace poco. ''Desilusión con Dios'' de Philip Yancey trata sobre la cruda historia de una humanidad perdida en sí misma, al no hallar respuestas a preguntas hechas con sangre, por así decirlo, a raíz del sufrimiento y el quebranto.
El autor cuenta cómo a veces nos martillamos la cabeza intentando entender el problema del dolor, pero si lenvantaramos la mirada un poco y recordaramos algo de historia, podríamos ver el ejemplo de Ese Alguien que vivió sufriendo en obediencia y murió entre palos y latigazos para llegar agonizante y terminar clavado en un madero.
Dentro del libro aparece una historia y calza perfecto para comprender cómo la historia de Cristo fue un descenso humillante pero lleno de amor. Dice así:

''Supongamos que había una vez un rey que amaba a una humilde sirvienta.
El rey no era como los demás reyes. Todos los grandes del estado temblaban ante su poder. Nadie se atrevía a pronunciar una palabra contra él, porque tenía la fortaleza necesaria para aplastar a todos sus enemigos. Sin embargo, este poderoso rey se derritió de amor por una humilde sirvienta.
¿Cómo le podría declarar su amor por ella? Por extraño que pareciera, el mismo hecho de ser rey le ataba las manos. Con toda seguridad, si la traía al palacio, coronaba su cabeza con joyas y vestía su cuerpo con ropajes reales, ella no se resistiría; nadie se atrevía a resistírsele. Sin embargo, ¿lo amaría?
Diría que lo amaba, por supuesto, ¿pero sería cierto que lo amaba? ¿O viviría con él por temor, alimentando en la intimidad el angustioso recuerdo de la vida que dejó atrás? ¿Sería feliz junto a él? ¿Cómo podría saberlo?
Si iba hasta su cabaña del bosque en su carroza real, con una escolta armada portadora de hermosas banderas, aquello también la sobrecogería. No quería una súbdita temerosa. Quería una mujer que lo amara, de igual a igual. Quería que se olvidara de que él era un rey y ella una humilde sirvienta, y permitiera que el amor compartido por ambos sirviera de puente sobre el abismo que los separaba."
Por Kierkegaard

El autor del libro sigue relatando el cuento. Dice que el rey, convencido de que no podría elevar a la doncella sin aplastar su libertad, resolvió descender. Se vistió de limosnero, usó ropas gastadas y se acercó de incógnito a su cabaña, tomando una identidad nueva. Había renunciado al trono para ganar la mano de la doncella.

¿La conclusión del autor del cuento?
Porque sólo en el amor se pueden hacer iguales los que no son iguales...


''...el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz''
Filipenses 2:6-8

Más que una analogía. Fin.

2 comentarios:

  1. Hermano!! sin comentarios.
    Aunque quisiera propagar ese cuento todo el rato.

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  2. Uno que siendo el Rey de Reyes se "vistió" de humano por amor a nosotros...¿cómo nos "vestimos" nosotros por amor a Él y a otros? ayayaii...palos!
    pero de los buenos y necesarios :)

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